FUENTE DE LOS INCRÉDULOS
La construcción del Canal Imperial de Aragon fué un proyecto polémico. El rey Carlos Ill nombró a D. Ramón Pignatelli, como ejecutor de un canal que favoreciera la movilidad entre el mar Mediterráneo y el Cantábrico.
La idea de que el agua pudiera fluir por las áridas estepas que rodean la ciudad de Zaragoza provocó más de una burla entre los opositores al Canal.
Cuando el Canal Imperial fué una realidad, Ramón Pignatelli mandó levantar esta fuente como celebración de la viabilidad del proyecto y en contestación a las burlas de la oposición; la llamó: Fuente de los Incrédulos.
En el frontal de la fuente reza el siguiente texto:
“Incredulorum convictioni et viatorum commodo”, que podríamos traducir como: “Para convencimiento de los incrédulos y comodidad de los viajeros”.
Se trata de un sencillo monumento neoclásico ejecutado en piedra blanca con tres adornos florales en su remate. Sus dos caños, que hoy no dan agua, vertían el agua en una poza con dos pozos laterales.
