El Canal Imperial de Aragón es una de las más importantes obras de ingeniería hidráulica realizadas en Europa durante el siglo XVIII. Fue concebido inicialmente, en torno a 1530, como una acequia de riego, en época del rey de España y emperador de Alemania (de donde viene su nombre “Imperial“) Carlos I, y se construyó al fin por Ramón Pignatelli, como canal de riego y navegación, durante el reinado de Carlos IV. Tras numerosos avatares, en 1786 se finalizaba la “Fuente de los Incrédulos” y el agua del Canal llegaba a Zaragoza.
La obra arranca de la margen derecha del río Ebro, en el lugar conocido como El Bocal, situado en el término municipal de Fontellas (Navarra) – Unos 7 Km aguas abajo de Tudela -. Desde allí, sigue una trayectoria prácticamente paralela al río por los términos navarros de Fontellas, Ribaforada, Buñuel y Cortes; y ya dentro de la Comunidad Autónoma de Aragon, por los de Novillas, Mallen, Gallur, Boquineni, Luceni, Pedrola, Figueruelas, Grisén, Alagon, Pinseque, Zaragoza, El Burgo y Fuentes de Ebro.
Aquí acaba su recorrido, de 110Km, tras haber salvado un desnivel de 125 m y encauzado un caudal que oscila entre los 25 y 30 m3/s, lo que permite el riego de más de 25.000 hectáreas de terreno y abastecimiento de agua a muy diversas industrias y poblaciones.
Su construcción supuso un gran coste financiero y político para la monarquía ilustrada que lo llevó a cabo pero los múltiples beneficios que ha producido a lo largo de su historia (riegos, navegación, energía motriz, abastecimientos de agua, etc.) justifican sobradamente el esfuerzo realizado.
Hoy en dia sigue regando miles de Ha. y abasteciendo de agua potable a decenas de municipios.
Las grandes barcazas que antes surcaban el Canal hoy han sido sustituidas por carreteras, autopistas y trenes y los ciudadanos han recuperado el canal como un espacio de ocio y naturaleza.

